Hoy he decidido volver a mi blog, pero dándole un aspecto diferente al original. Les comento un poco la historia del Blog:
Éste lo tuve que crear para un ramo llamado "Informática Educativa" y debía subir dos ensayos (están más abajo para el que los quiera leer). Y luego de eso lo dejé botado... Hasta ahora, que pretendo que sea mi lugar de opinión. Así que espero no dejarlo botado más.
Columnas y Opiniones de Miguel Olave
domingo, 24 de agosto de 2014
martes, 1 de mayo de 2012
El internet y las redes sociales en las relaciones humanas
Hoy en día, cuando las redes sociales son parte de
nuestra vida, las relaciones humanas de manera presencial han ido en franca
decadencia. Han aparecido recientemente datos y estudios sobre las redes
sociales, cuyos resultados son estratosféricos, como por ejemplo, que Facebook
alcanza la no despreciable suma de novecientos un millones de usuarios activos
y que quinientos veintiséis millones de estos usuarios están activos
diariamente (Estudio realizado por insideIPO, de fundación Wikimedia). ¿Por qué
hay que presentar estos datos para analizar el tema central de este artículo?
¿Tendrá algo que ver estos números, para muchos inimaginables e increíbles, con
las relaciones humanas? Si existe una relación entre estos datos y las
relaciones humanas, ya que si analizamos los números en proporción a la
cantidad total de población humana, el 13,1% de esta tiene cuenta activa en Facebook
y el 7,6% lo utiliza diariamente. Para muchos será insignificante esta suma,
pero analicemos profundamente estos datos. La cantidad de miembros activos
diariamente es impresionante desde el punto de vista numérico, y más aún si
consideremos que estos miembros se comunican con amigos, familiares y parejas
mediante el chat de Facebook. ¿Pero qué tiene de malo esto? No tiene nada de
malo, hasta que reconoces que ves a las personas cara a cara, y no eres capaz
de emitir un “hola, ¿cómo estás?”, y es ahí cuando te das cuenta que dependes
de las redes sociales para comunicarte. Esa comunicación es complementada con
publicaciones en el muro, comentarios, fotos y Me gusta. Y como el afán tan innato del chileno de la curiosidad, o
más conocido por todos nosotros como copuchenteo, aflora de manera casi instantánea,
empezamos a revisar los perfiles de nuestros familiares, amigos y pareja,
llegando al extremo de los celos enfermizos, y es ahí cuando aparecen frases
que no son agradables a nuestra persona y lo único que hacen es destruir una
relación. Frases como “¿Por qué tienes una foto con Juanito?, ¿Por qué publicó
en tu muro Pedrito?, o ¿Por qué estás chateando con Pablito? A lo que quería
llegar con esta breve desviación del tema, es que nuestra adicción y
dependencia hacia las redes sociales, no tan solo el ya mencionado en
numerables oportunidades en este artículo Facebook, sino que también Twitter, Google+,
MySpace y tantas otras, nos generan un daño irreparable desde el punto de vista
personal, al destruir nuestra identidad, nuestra personalidad, y también desde
el punto de vista social, al darnos un temor a hablar con otras personas cara a
cara, que va rompiendo poco a poco la red social directa que existía con
nuestras familias, con nuestras amistades y con nuestras relaciones amorosas, y
a su vez va interponiendo una pared imaginaria que se refleja en la masividad del
uso de las redes sociales. Actualmente vivimos en una sociedad interconectada
en todo sentido, y las relaciones humanas no están exentas de esta
interconectividad, desarrollándose estas hasta tal punto de depender de las
redes sociales para mantenerlas, y destruir de esta manera el tejido social de
antaño y existente de forma moderadamente integra hasta inicios del siglo XXI,
o mejor dicho, hasta la masificación de redes sociales de fama mundial, como
Facebook, Twitter, Google+ o MySpace.
La información en los medios y la poca comunicación en la sociedad
Hoy vivimos en una sociedad invadida por los medios de
comunicación de masas. Quizás en nuestros días resulte prácticamente
inimaginable vivir sin teléfono móvil o sin televisión. Si a eso le agregamos
que sabemos de manera instantánea informaciones que suceden en cualquier lugar
del mundo, hoy nos encontramos en un mundo totalmente interconectado. ¿Pero
esta interconexión nos ha sido beneficiosa del todo? ¿Será todo color de rosa como se le hace parecer? Tal
como diría la escritora norteamericana Vicky Baum (1888-1960): “El mundo es
bueno siempre que se le mire en conjunto, sin reparar en demasiados detalles.”
En estos momentos el ser humano hace exactamente lo contrario: Es un perfecto
genio en los detalles, pero prácticamente ignorante de un todo. Este efecto es
generado casi totalmente por los medios de comunicación. Los programas
televisivos hoy en día muestran la privacidad de las personas como si fuera
información de la más sensata. Hoy sabemos todos los detalles de una
información, pero no somos capaces de sintetizarlo en unas pocas palabras. Hoy
somos expertos en la vida personal de grandes personajes faranduleros, pero no somos capaces, por ejemplo, de afrontar un
sismo de mediana intensidad de manera adecuada. Esto se ve reflejado en las
acciones que realizamos nosotros como seres “interconectados”, en que cada día
estamos más enganchados, por no decir
adictos, a la televisión, al teléfono móvil y al internet; no contemplamos una
vida sin internet, redes sociales, chat, videojuegos, entre otras cosas.
Sabemos que le pasó a Pedrito, Juanito o Perico, porque lo publicó a través de
su Facebook, pero no sabemos que le ocurre a nuestros familiares que están
“desconectados”, que no usan redes sociales. ¿Quién de nosotros ha tenido una
comida larga por una grata conversación familiar, sin televisión y sin más
motivo de interrupción que una llamada? ¿Será muy complicado para nosotros
aprender a escuchar al otro y no depender de las redes sociales para saber como
está? Viendo como nos encontramos invadidos de información, donde no hay tiempo
ni para detenerse a pensar un minuto sobre ésta, y cuando creemos que estamos
pensamos, viene otra y nos invade, y no nos permite pensar, sabemos los detalles
de todas las noticias, pero no reflexionamos de estas. A veces pienso que las
noticias, al ser en un 90% de carácter negativo, se usan para manipular a las
personas, hacerlas más negativas y, de este modo, que no emitan opinión
contraria a lo que está sucediendo. Entonces, si no pueden emitir opinión en
persona, ¿A qué lugar recurrirá para expresarse libremente, sin tener nadie en
el frente? La respuesta es muy sencilla: a las redes sociales. En verdad aquí
nadie te ve cara a cara, pero cientos, miles y quizás millones siguen lo que
estás opinando, lo que se refleja en una clara vulneración a nuestra
privacidad, aunque de manera voluntaria, pero vulneración al fin y al cabo. Y
esto ultimo es lo que nos ha llevado a saber más de los detalles de una tema
cualquiera, que el todo global de este mismo. Esto es lo que nos ha llevado a
dar charlas extensas de los temas que sabemos, pero cuando nos piden la idea
principal o la opinión, nos quedamos mirando hacia cualquier lado y no sabemos
que responder.
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